Elliott Murphy (+ Olivier Durand)

Auditorio de la Casa de la Cultura, Avilés, Viernes 13/01/2006 - 20:30 horas. (1h 55min)
Viernes 20 de enero de 2006.
 

Lo cierto es que había dos suposiciones sobre el concierto de Murphy en Avilés. Suposición Primera: el patio de butacas del auditorio no se iba a llenar precisamente de expertos en la discografía del estadounidense. Suposición Segunda (durante el primer tercio de concierto): “las de ahora me están gustando mucho, seguro que dentro de un rato me aburriré”.

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Elliott Murphy, en la noche avilesina.

Pues bien, la primera se cumplió. Bien es cierto que se le puede atribuir una excusa fácil: Elliott Murphy nunca ha utilizado demasiado las herramientas del marketing. Estamos hablando de uno de esos maratonianos del rock’n’roll, el cual consiguió desprenderse de la bonita pero pesada etiqueta que, tras sus primeros pasos en el mundillo, le adjudicaron: ’El Nuevo Dylan’. Elliott se limitó a disolverla, y dejarla atrás en el tiempo con su envidiable capacidad creativa, su gran talento como escritor y como compositor de melodías.

La segunda suposición es la que solemos dar por hecha en un concierto cuya fase inicial “pinta muy bien”, y el cual realmente nos está gustando. Si a esto se añade que la mayoría del público fue a la Casa de la Cultura sin tener muchas referencias de cómo suele rendir Murphy en directo, el pesimismo se consolida.

Efectivamente, el comienzo fue brillante. ’40 days, 40 nights’, ’Max Kansas City’, ’Sonny’.. Ritmo y energía suficientes para romper el hielo. Lo que no sabía el público era que el dúo franco-americano simplemente les estaba saludando. A lo grande, sí, pero saludando. Y es que -he aquí la clave del concierto-, el nivel no bajó.

Continuó con grandes temas como ’Terraplane Blues’ de Robert Johnson, ’Last Train To Memphis’ o ’Green River’. Esta última, interpretada magistralmente, hizo las delicias de la sala. Más adelante vinieron las emblemáticas ’On Elvis Presley’s Birthday’ y ’The Day After Valentine’s Day’.

Y, todo sea dicho, el acompañamiento del brillante Olivier Durand fue uno de los atractivos de la noche. Desde el primer minuto hasta el último demostró su habilidad con emotivos solos, y con el particular sonido eléctrico que conseguía sacarle a su dobro.

Entrada. (JPG) Aludiendo a su último disco, ’Murphy Gets Muddy’, en el que recopila versiones de clásicos del blues (principalmente de Muddy Waters) junto a composiciones propias, bromeó: “Si quieres grabar un disco de blues, tienes que pedir permiso a la Asociación Internacional del Blues. Llamé, y el hombre me preguntó cuántas veces me había casado. Dije ’tres’, y él contestó ’Ok, sin duda puedes cantar un blues’ ”. Uno de esos temas clásicos es ’The Thrill Is Gone’, tema que popularizó BB King, al que no dudó en alabar: “Tiene 80 años, y da unos 250 conciertos al año... Muchos más que Olivier y yo...”. Al terminar de tocarla añadió: “BB King ha estado casado siete veces”.

Poco después, pidió que el público se levantara de sus butacas y... así fue. La dulce tensión que estaba provocando el rock sincero y auténtico de Elliott se lo merecía. Creo que todos teníamos la sensación de que no pintábamos nada ahí sentados, en postura de ver la tele. ’Diamonds By The Yard’ sonó con todos en pie, y acompañada de palmas.

A la hora y cuarto, tras la típica falsa despedida previa a los bises, nos presentó a su invitada especial: “es mi cantante española favorita, y no es un cumplido”. Entonces, Luz Casal salió de entre bambalinas, en una aparición que realmente nadie esperaba. Su ya mítica ’Piensa en mí’ sonó entre frecuentes aplausos. Elliott puso su voz como buenamente pudo.

Se podría decir que la energía rockera decayó ligeramente en lo que restaba de concierto, Elliott eligió varias canciones menos “rápidas”. Esto también es comprensible: se trataba del típico concierto en el que el ambiente que se crea va a más, y en el que el público parece dispuesto a quedarse un mínimo de 2 horas y media. De algún modo tenía que terminar aquello. Pero, eso sí, el final no puede calificarse de decepcionante, ni muchos menos. Cerró con un ’Time Flies’ -a capella, él sólo, con su armónica-, haciendo una bonita dedicatoria transoceánica a su madre, y se dirigió al camerino arropado por una ovación en toda regla.

En fin... un recital de rock tan accesible como admirable, poderoso, con canciones alargadas por emocionantes partes instrumentales las cuales tan sólo eran interrumpidas por acertadas paradas en seco, o por cambios de ritmo no menos emotivos. Y todo en formato acústico, el que suele ser el mejor para sacar todo el alma de una canción, de un cantante, de un compositor.

Elliott Murphy, junto a Olivier Durand, arrancó las raíces del rock, del country y del blues y nos las arrojó desde lo más alto, donde viven -y vivirán siempre- los verdaderamente Grandes.

Setlist:

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SetList
El corresponsal de La Travesía del Desierto se hizo con el SetList del concierto.

-  40 Days, 40 nights
-  You’re Gonna Chase Love Away (Max’s Kansas City)
-  Sonny
-  Last Train to Memphis
-  Green River
-  Open City
-  Terraplane Blues
-  You Never Know what You’re in For
-  Change will Come
-  The Thrill is Gone
-  On Elvis Presley’s birthday
-  Dragon
-  The Day After Valentine’s Day
-  I Want to Talk to You
-  Diamonds by the Yard

Bises:

-  Piensa en Mí (con Luz Casal)
-  Come on LouAnn
-  Last of the Rock Stars
-  Who Am I Blues
-  Ground Zero
-  Time Flies (solo a capella)


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