Ánimo, Felpeyu

El grupo asturiano sufre un accidente. Fallecen Igor Medio y Carlos Redondo. A Asturies se le encoge el corazón.
Viernes 7 de julio de 2006.
 

Madrid. Calle Alberto Aguilera, doce en punto de la mañana del sábado 24 de junio. Recibo una llamada de mi primo en la que me cuenta todas las peripecias de la noche de San Juan celebrada en el embalse de Trasona. “Vimos a dos grupos, pero el de Felpeyu lo suspendieron”. Por problemas de sonido, los DRD se habían demorado, y Felpeyu tuvo que echarse a la carretera rumbo a Calaf (Catalunya) para participar en un festival. “Qué bien que Felpeyu sigan yendo a tocar a los sitios de siempre, como la foguera de San Juan, con lo que viajan...”, pienso.

Son las 4 de la tarde cuando un amigo y yo hacemos tiempo tomando una caña en un bar antes de “subir” hacia el recinto del Metrorock para ver a Paul Weller, los Charlatans y demás. Suena el teléfono, de nuevo es mi primo. “¿Viste lo de Felpeyu?”... “Sí, bueno... que suspendieron el concierto y tal, me lo dijiste antes”... “No, no... accidente de tráfico en Álava y... Ígor Medio y alguno más, muertos. No sé si dos o tres”... No lo puedes creer. Piensas rápidamente en todo lo acontecido años antes, en que gracias a tu primo te enganchaste al folk, en la última vez que les viste en directo (hace un año en la Plaza de Carlos Lobo, en el Intercéltico)... En cierto modo, se vive bien en la ignorancia. ¿Cómo iba a imaginar que Igor Medio y Carlos Redondo habían muerto 8 horas antes?

Los orígenes de Felpeyu se remontan a 1991: Ígor y Ruma Barbero fundan el grupo mientras estudian Bellas Artes en Salamanca. Comienzan interpretando piezas asturianas, pero también gallegas. Más adelante se centran en lo asturiano. Graban la maqueta Fuxide oficios en el 93, y su primer “largo” Felpeyu un año más tarde, incluyendo temas de gran popularidad como la preciosa La raitana, El mío Xuan, y cerrando esta primera entrega con una soberbia Horo-Bau, que tantas veces hemos podido escuchar en los típicos anuncios de “Asturias, paraíso natural” en los que se destaca un municipio en concreto (el otro tema más utilizado es La molinera, de Llan de Cubel). El bouzoki de Igor aparece con especial maestría en este corte.

Es en la grabación de Tierra (1997) donde surge la colaboración de Carlos Redondo. Su trabajo en la parcela de producción supone un flechazo para ambas partes y el gijonés se une al grupo, aportando su versátil voz y sus conocimientos musicales adquiridos principalmente desde mediados de los ochenta, cuando fundó Los Locos, banda ganadora en la primera edición del concurso de Los 40. Los Locos habían compartido conciertos y local de ensayo con los exitosos Ilegales en el recinto de la Feria de Muestras de Gijón. Allí es donde Juan Martínez (hermano de Jorge, vocalista de Ilegales) les graba la maqueta premiada por Los 40. Un año más tarde (1985), Antonio García de Diego les produce un maxi-single en los estudios Doublewtronics de Madrid y en el 87 editan su primer álbum (Los Locos) en la compañía de Hombres G, con los que comparten carretera y escenario durante todo el año. Con Lección de baile, tema incluido en su segundo largo (El segundo de Los Locos) consiguen llegar a disco rojo nacional en Los 40. Firman con Dro y sacan otros dos largos: Algo salvaje (1991) y Un zumbido de amor (1993).

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Carlos a la guitarra. Concierto presentación de "Yá!" en el Albéniz (Gijón)

Poco a poco, Los Locos se disuelve, pero Carlos comienza otra tarea: por ejemplo, se encarga de grabar la primera maqueta de los gijoneses Penélope Trip. Ya saben por dónde van los tiros, ¿verdad?... Sí, junto a Paco Loco, el señor Redondo se erige como una figura fundamental en el desarrollo de aquella fiebre de grupos y sonidos conocida como Xixón Sound. Posteriores reflexiones han puesto en evidencia que muy pocas bandas compartían estilo o influencias, no había uniformidad, no existía un similar “sound”... pero sí tenían algo en común: Carlos Redondo dio clases de bajo a la mayoría de aquellos jóvenes músicos. Por otra parte, Félix Morales, antiguo batería de Los Locos, había puesto en marcha los estudios ODDS en 1991 (curiosidad: Sexy Sadie graba allí su debut discográfico entre el 94 y el 95), que se convierte en un local clave para la movida musical gijonesa. Más tarde, Carlos graba también el primer disco de Penélope Trip y produce a bandas como Screamin’ Pijas o Eliminator Jr. Precisamente Ígor Medio grabó bouzokis para un disco de Kactus Jack, banda también perteneciente al supuesto Xixón Sound.

Volvamos al folk. Como decía, en 1997 Felpeyu edita un disco crucial en su carrera: Tierra, con el que se convierten definitivamente en el segundo pilar del folk asturiano tras Llan de Cubel (los cuales estaban de gira por Estados Unidos cuando se enteraron del accidente y sopesaron la posibilidad de suspenderla). En él, interpretan Chalaneru de un modo ligeramente acelerado, alejándose de la solemnidad de la tonada pero utilizando bellos coros.. y aciertan. Los coros serán, a partir de este disco, uno de las señas de identidad de la banda. También está presentes en Les llágrimes de les coses y la pieza que da título al disco, uno de sus temas bandera. Además, participan en el recopilatorio Naciones Celtas. En una de sus giras por Australia (año 2000) graban el directo Live Overseas, que edita Urchin Records. Tenemos que esperar hasta 2002 para escuchar su esperado tercer álbum de estudio. Lo titulan Yá!. En él, participa el nuevo fichaje: el jovencísimo gaitero Diego Pangua, un galáctico (de los de verdad), ganador del trofeo Macallan en el Festival de Lorient (la Copa del Mundo de los gaiteros). Con un estilo más depurado, nos regalan temazos como Los fayeos de mayo, cantada por Ígor. Carlos se anima a ser la voz principal en Nun quiero coyer la flor. Y en D’equí a Somió, ambos se alternan al micrófono con más chispa que nunca.

De regreso a casa tras el viaje a Madrid, lo primero que vi en la habitación fueron dos cosas, que no sé porqué conservaba: un folleto naranja con la programación de la FNAC del mes de marzo con la foto de Ígor y Lisardo Prieto (violinista de Felpeyu). Actuaron presentando su proyecto Dual el día 3 del mismo mes en el local de Parque Principado. La otra, era otra especie de folleto con forma de púa gigante que me dieron a la entrada del Teatro Filarmónica de Oviedo cuando acudí a la presentación del documental Los Años Eléctricos (de José Braña y Chus Neira). Allí, Carlos Redondo interpretó un tema de Los Locos junto a Natalia, cantante de Nosoträsh.

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Carlos e Ígor (a los lados). Siempre riendo y derrochando vida. [extraída de www.felpeyu.com]

La trágica noticia es aún peor si tenemos en cuenta la juventud de esta gente (Igor, 34; Carlos, 41) y todas las canciones, conciertos y proyectos que nos podían haber regalado. Ígor, además de músico, era dibujante de cómics. Creó la tira cómica de la simpática familia Castañón (“xente llano de Xixón”), que leíamos todos los veranos en La Nueva España. Últimamente, tenía pensado desarrollar algo similar a "Astérix y Obélix".

La conmoción es más que palpable. Vean el homenaje realizado por Javier Rodríguez (amigo de Ígor, dibujante y miembro de Kactus Jack). Próspero Morán, periodista y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, expresó en Asturnews todo lo que yo no he sabido decir, todo lo que sintieron un sábado 24 de junio de 2006 los aficionados al folk y la sociedad asturiana en general.

Afortunadamente, nos quedan Xuan Nel Expósito, Lisardo Prieto, Fernando Oyáguez, Diego Pangua, Ruma Barrero y el técnico de sonido Slaven Kolak (también viajaba en la furgoneta siniestrada), que, a pesar de dolor y la añoranza, se repondrán como los grandes luchadores que han demostrado ser durante todos estos años y continuarán la impagable labor, haciendo un homenaje permanente -el mejor que les pueden tributar- a sus dos compañeros y amigos.

Qué triste. Qué injusto. Qué gente más vital y necesaria. Ojalá no hubiéramos publicado nunca este maldito artículo.

Ánimo, Felpeyu.


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