Béznar Arias: la mano que mece la música

Promotor de conciertos en Avilés, miembro de The Nacionales, director de la discográfica NorteSur
Jueves 25 de mayo de 2006.
 

Pues sí. Hay algo que los reporteros de la Travesía no habíamos hecho hasta ahora. Una de esas cosas que vas dejando, vas dejando y en fin... No, no estoy hablando de la virginidad (para cualquier duda: equipo@latravesiadeldesierto.com). Me refiero a que hemos tardado meses en dedicarle un artículo a Béznar Arias. Evidentemente, casi todos los que nos leéis sabéis quién es, pero para los rezagados me explico: se trata de un amante de la música... “¿Uno más?” No. Es el responsable del sello Norte Sur Records , miembro de The Nacionales... pero fundamentalmente es alguien que aupa la música avilesina y organiza los principales conciertos que aquí tienen lugar desde hace casi veinte años.

Como no sé por dónde empezar, hagámosolo desde el principio: Sitúense en Laviada (la tienda de productos y máquinas agrícolas del Carbayedo). Hace tres décadas (finales de los setenta), enfrente de dicho establecimiento había una serrería donde ensayaban Vox Populi, un grupo de folk. Un buen día, un miembro del grupo comenzó a darle clases de guitarra a un niño de 7 años llamado Béznar, y a este le sirvieron para comenzar a tocar muy pronto en el coro parroquial. Mientras crecía, escuchaba los casetes que le llegaban a las manos: Elvis, Beatles, Barry White, Bee Gees, Phil Collins y su banda (Génesis)...

En el 83, ya en la adolescencia, se unió a varios amigos para formar Wendigo. Comenzaron haciendo bolos en fiestas municipales en las que llegaron a interpretar pasodobles, cumbias... (tenían entre 14 y 16 años, a esa edad bastante hacían ya). “Una época bastante surrealista” , recuerda Béznar entre risas. Tras un concierto de Víctor Manuel en la Casa de la Cultura hubo una fiesta en la que los chicos de Wendigo conocieron a Illán, uno de los músicos de Víctor Manuel, y este terminó consiguiéndoles un concierto en Madrid. La idea de irse a la capital ya rondaba las cabezas de los chavales desde hacía tiempo, y de hecho llegaron a hacerlo.. pero por diversas razones, el tema no se consolidó. De todas formas, Béznar terminó volviendo -esta vez solo-. Wendigo llegó a tener un cierto estatus en la región durante el año 92: tras publicar un LP, dieron ni más ni menos que cuarenta y pico conciertos ese año. Un número envidiable por cualquier grupo asturiano, incluso hoy en día.

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The Nacionales
Béznar Arias, en el medio, acompañado de su grupo. Cortesía de NorteSur Records.

Pero Béznar tenía más ganas de rock, y Wendigo eran bastante poperos... Acabó abandonando el grupo en el 93 y creando The Nacionales . Por otra parte, en su época universitaria solía hacer visitas a Fonográfica Asturiana, una de las primeras discográficas asturianas -madre de Fonográfica y Fonoastur-, que tenía su sede en uno de los pasillos de la antigua estación de autobuses de Oviedo. Por todo ello, surgió en el mismo año Norte Sur Records.

Los primeros grupos que “apadrinó” fueron Capitán Cavernícola y los castrillonenses Apple Face. A los Cavernícola se los encontró una noche en lo que hoy es La Llosa (plaza de Carlos Lobo) y simplemente les dijo: <<¿por qué no grabáis un disco y lo editamos?>>. “Ellos se acojonaron, yo me acojoné... y todos, acojonados, nos fuimos a grabar a la Guagua (un local de la Ría)” . Por otra parte, Apple Face era una banda que se hizo eco de la fiebre neopunk de principios de los noventa (Green Day, Bad Religion, NOFX...) [curiosidades: uno de los miembros del grupo era Sergio Guardado, que llegó a ser guionista de 7 vidas; otro, es hoy el conductor de la furgoneta en la que viaja Jarabe de Palo, por lo que no es extraño encontrarse a Pau Donés en Salinas cualquier día]. Béznar recuerda especialmente un concierto de Apple Face en el Max (antiguo local sito en San Juan de Nieva) que congregó a 250 personas.

Ese éxito en cuanto a público fue habitual durante varios años. La juventud acudía a los conciertos (al menos a los que organizaba Norte Sur). Había habido una iniciativa anterior con éxito: los conciertos de la Pista de la Exposición (Las Meanas), organizados por la gente de Radio Marea y su entorno. A finales de los 80 pasaron por allí Loquillo, Nacha Pop, Barón Rojo, Burning, Kortatu... Desgraciadamente, eso duró tan sólo cuatro o cinco años. Breve, pero dulce etapa.

Desde aquellos años noventa, el novato Béznar no ha parado. Además de seguir tocando con The Nacionales, se ha erigido como el promotor de conciertos más importante de la historia de esta ciudad y, aunque choque con su carácter humilde y agradable, es una auténtica institución. Ha traído a Los Secretos (probablemente su grupo predilecto y con el que siempre se ha identificado en cuanto a actitud y letras), Amaral (cuando Eva y Jorge -ahora amigos de Béznar- tocaron en el Suárez Puerta en 2003, recordaban con cariño aquel concierto en el Don Floro unos años atrás), Elliott Murphy, Antonio Vega... Ha impulsado discos homenaje, como la valiente iniciativa del Tributo a Tom Petty en el que participaron Álvaro Urquijo, Elliott Murphy, Sexy Sadie, Revólver... Ha publicado artículos, y libros como ’Avilés, 1960-2002. Espíritu de Rock and Roll’, el cual presentó con un concierto en la Casa de la Cultura para el que reunió a varios de los músicos avilesinos más importantes, y que se abrió con la intervención del experto músico local Sigfrido: “Por fin entra el rock en la Casa de la Cultura”. Sigfrido tenía entonces unos 60 años y estaba pronunciando esas palabras en 2003. (...)

En fin... son tantas y tantas cosas de las que hablamos en la charla-entrevista, que no sé cómo contarlas todas... Lo básico está escrito. Pero no se fíen demasiado, compruébenlo ustedes mismos. Si no lo han hecho hasta ahora, síganle la pista a este tío.


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