Salomé al desnudo

Herodes interpretó a Millán Salcedo (y viceversa) en el Palacio Valdés
Jueves 30 de marzo de 2006.
 

El pasado viernes fui al teatro Palacio Valdés para ver una obra de título Salomé: una tragicomedia, adaptación de Oscar Wilde. En realidad acudí por el reclamo de ver en carne y hueso a uno de mis ídolos infantiles, Millán Salcedo, y a una de las actrices más desaprovechadas del panorama español. Lo segundo lo confirmo. María Adánez borda el papel de mujer caprichosa, arrogante y despiadada. Del primero qué os voy a contar, cada vez que hablaba, caminaba o se reía seguía pareciendo una parodia de Raphael, o uno de estos, lo que no desagradaba al público.

En principio la obra era un poco desconcertante. Un grupo de hombres vestidos con traje y corbata hablando como si estuviesen en Judea. Después se va hilando la historia clásica en la que Herodes (Millán) le pide a Salomé (Adánez) que baile para él, momento cumbre en que la actriz se queda completamente desnuda en el escenario, a cambio de la cabeza del profeta Jocanaan servida en un bandeja de plata, que finalmente resultó ser un saco.

La obra convenció al público que regaló una larga ovación a los actores.


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