El pasado viernes fui al teatro Palacio Valdés para ver una obra de título Salomé: una tragicomedia, adaptación de Oscar Wilde. En realidad acudí por el reclamo de ver en carne y hueso a uno de mis ídolos infantiles, Millán Salcedo, y a una de las actrices más desaprovechadas del panorama español. Lo segundo lo confirmo. María Adánez borda el papel de mujer caprichosa, arrogante y despiadada. Del primero qué os voy a contar, cada vez que hablaba, caminaba o se reía seguía pareciendo una parodia de Raphael, o uno de estos, lo que no desagradaba al público.
En principio la obra era un poco desconcertante. Un grupo de hombres vestidos con traje y corbata hablando como si estuviesen en Judea. Después se va hilando la historia clásica en la que Herodes (Millán) le pide a Salomé (Adánez) que baile para él, momento cumbre en que la actriz se queda completamente desnuda en el escenario, a cambio de la cabeza del profeta Jocanaan servida en un bandeja de plata, que finalmente resultó ser un saco.
La obra convenció al público que regaló una larga ovación a los actores.
Suave.. gracias por tu colaboración con este artículo. Un placer.
Huelga decir que a los que hacemos esta web nos gustaría que cualquiera se anime a escribir un artículo sobre el evento que le plazca.. La Travesía del Desierto está precisamente para eso. Pero, si queréis, también podéis escribir de un modo más breve y menos formal utilizando el espacio de comentarios que hay habilitado al final de cada artículo.
Un abrazo.