La Travesía de las exposiciones

Guía para paseantes por el desierto villano
Jueves 16 de marzo de 2006.
 

A diferencia de lo que ocurre con otras disciplinas, las exposiciones ocupan un lugar importante en La Villa: no hay un sólo día del año en el que no encontremos nada. Una exposición juega con importantes bazas a favor: hay un amplio margen para visitarla, la entrada suele ser gratuita, y las ‘piezas’ que las componen en este caso no son canciones cuya interpretación es irrepetible. Un cuadro, una fotografía, una escultura... no terminan, podemos aplaudirlos cuantas veces queramos. Incluso, en muchas ocasiones están a la venta y podemos llevarnos la obra, mientras que se ha probado científicamente que es imposible -al menos, ilegal- llevarse a casa a Madonna durante un concierto -la lección sobre cómo secuestrar a una estrella de rock la publicaremos más adelante, permanezcan atentos a sus pantallas-. La Travesía del Desierto visitó algunos de esos lugares y habló con varios de los responsables de hacerte llegar el trabajo de gente que pone toda su creatividad en juego para hacer realidad el difícil objetivo de ilusionarte.

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Bar El Cafetón. Calle del Sol

Empecemos por las galerías. Quizá la más conocida sea la Galería Amaga. Abrió sus puertas en febrero del 73 (es la más antigua de Avilés). Está enfocada a la pintura, no tanto a la fotografía, y siempre ha apostado por la vanguardia y los jóvenes artistas asturianos. Pero Amaga no es ni mucho menos la única. Acinas (C/ Presbítero José Fernández, 5), también expone fundamentalmente pintura desde su año de apertura, 1997. Y, por último, Octógono (en Rivero), la más ‘joven’ de Avilés y Comarca, funciona a un buen ritmo. Cuenta con una lista de correo postal, con la que informa a sus suscritos de las novedades.

El caso más especial es el de la galería La Soledad, que vio la luz en el año 2000. Su dueño afirma que durante estos cinco años ha tratado de “liberarse” de todo lo convencional, de todo lo que es “más de lo mismo”, y habla de su sala más bien como una tienda, no tanto como una galería. Allí hay cabida para el arte pictórico y la escultura, pero también para joyas, o muebles. “Debajo de un cuadro puedes encontrarte perfectamente con un sofá”, nos dice. Además, en La Soledad exponen principalmente artistas de fuera: cita a José Luis Fernández, Antonio López, o a Jaime Sánchez (Premio Castilla La Mancha y, curiosamente, hermano del cantante de La Unión). A mediados de abril abrirán un nuevo local de mayor superficie en la ciudad.

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Sala Cultural Cajastur. Calleja Los Cuernos (Alfonso VII)

Pero no todo termina ahí. Hay otros locales, no dedicados expresamente al fomento del arte, pero que sí dedican un importante espacio para ello, en la medida de sus posibilidades. Estamos hablando básicamente de bares como el Populart -que recientemente ha estrenado su página web-, el Bombay, el Cafetón, el Piano, el Maruxa... Los dos primeros son conocidos por la originalidad y el toque exquisito en su decoración, y por sus conciertos -fundamentalmente, de jazz-. Pero, ya que la belleza no ocupa lugar, ambos ofrecen también muestras de arte -sobre todo, de fotografía-, las cuales suelen ubicarse en la parcela del arte contemporáneo. En uno de estos lugares tuvimos una conversación breve pero interesante con uno de los dueños, de la que pudimos sacar en conclusión que todavía existen barreras para el fomento del arte, incluso obstáculos de corte machista. Much@s artistas que obtienen críticas positivas fuera de la ciudad y la región, aquí pasan desapercibid@s y los pocos medios que reflejan esta actividad cultural, frecuentemente acuden a hacer un reportaje y/o entrevista por razones bastante alejadas de lo puramente artístico.

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Bar El Piano. Calleja Los Cuernos (Alfonso VII)

En El Cafetón y en el Maruxa (C/ La Fruta), en cambio, podemos ver muestras de un carácter más ‘tradicional’. El primero es conocido por la variedad de actividades que oferta (cuentacuentos, conciertos acústicos...). El Maruxa no tiene tanta actividad, pero también muestra un interés por colgar cuadros. Por otra parte, el Bar Piano siempre ha sido conocido por los conciertos de piano que daba su dueño -“ahora ya sólo tocas cuando te lo piden, ocasionalmente”, afirma-. La música ha dejado paso al arte ‘de pared’, el cual, no obstante, siempre ha estado presente en este coqueto bar de la calle Alfonso VII (más conocida como “calleja de Los Cuernos”).

Si recorremos dicha calle en sentido descendente, además de encontrarnos con el Bombay y el Piano, topamos a la izquierda con un una sucursal bancaria al salir a la calle de La Cámara... pero, un momento, retrocedan unos pasos... ¡Ahá! He ahí la puerta que siempre miramos pero por la que nunca entramos. “Obra Social y Cultural de Cajastur”, reza el letrero. Pues bien, se trata de la Sala Cultural que Cajastur tiene en Avilés (hay más repartidas por toda la región).

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Palacio de Valdecarzana.

No podemos dejar sin citar a salas de exposiciones como la de las Casas de la Cultura de Avilés y Piedras Blancas, el Centro Cultural “El Llar” de Las Vegas, el Palacio de Valdecarzana (edificio del Archivo Histórico Municipal), la Escuela de Artes y Oficios (principalmente muestra obras de los alumnos de los cursos que allí se imparten) la Escuela Superior de Arte (Palacio de Camposagrado), o el Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE), situado en El Arbolón, el cual, a pesar de su ‘juventud’, tiene un buen historial de conciertos, proyecciones y, por supuesto, exposiciones. Dentro de unas semanas, en el CMAE podremos contemplar pequeñas creaciones de arquitectos, escultores, artistas de renombre, que han sido Premio Príncipe de Asturias en alguna ocasión (Miquel Barceló, Oscar Niemeyer, Santiago Calatrava...)

Todos estos lugares tienen más cosas dentro de las que parecen. Ellos hacen un hueco a los artistas, y nosotros hacemos lo propio en nuestra agenda. Múltiples lugares en los que sumergirnos durante nuestros paseos por La Villa, para ser premeditadamente cotillas y disfrutar viendo.


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