Teatro en febrero

"Celebración" y "El viaje a ninguna parte" en el Palacio Valdés
Jueves 16 de febrero de 2006.
 
El Teatre Romea y los asturianos Margen nos ofrecen dos propuestas muy diferentes dentro de la programación del teatro Palacio Valdés para este mes.

“Celebración”- Apoteosis de la crisis familiar

El día 18 a las 20:15 h se representa en el Palacio Valdés “Celebración”, a cargo del Teatre Romea. La obra, aclamada por público y crítica, llega a Avilés con 2 nominaciones a los premios Max bajo el brazo. Una, por la iluminación, la otra, al mejor espectáculo teatral, que han sorprendido a su director, Josep Galindo.

Basada en una de las primeras películas del movimiento Dogma, “Festen”, con la adaptación de Bo hr. Hansen y la dramaturgia a cargo de Pablo Ley, narra una dura disección de una familia burguesa. La obra se centra en la celebración del 60 aniversario del patriarca burgués (Carles Canut), que reúne en una comida a su familiares más próximos. Pero a los primeros compases de la celebración lo que prometía ser un feliz reencuentro del clan se transforma en una brutal tragedia dialéctica. El hijo mayor revela la realidad oculta en un brindis: los abusos sexuales que él y su hermana sufrieron por parte de su padre en la infancia, el desquiciamiento familiar y la podredumbre que se esconde detrás de unas falsas apariencias. Un texto bien trabajado y un reparto excelente compuesto por 14 actores para una de las obras más aplaudidas de los últimos meses.

Teatro Margen- ‘El viaje a ninguna parte’

El viernes 24 de febrero (20:15 h) se estrena en el Palacio Valdés del Avilés una nueva producción del grupo de teatro “Margen” dirigida por Arturo Castro: “El viaje a ninguna parte”, dentro del ciclo “Hecho en Asturias”. Se trata de la versión teatral de la película del mismo título dirigida por Fernando Fernán Gómez en 1986, por la que recibió 2 Goyas: al mejor director y al mejor guionista.

“El viaje a ninguna parte” narra las desventuras de un grupo de actores cómicos de la posguerra española que recorría los pueblos de la Mancha malviviendo en modestas pensiones. Se convierte así en un homenaje a una forma de teatro ahora extinguida, pero que, en su momento, tuvo una gran popularidad entre los aldeanos de las comarcas en las que estos actores errantes actuaban. A través de los recuerdos del anciano Carlos Galván, uno de los últimos ejemplares de una especie extinguida, los cómicos de la legua, se nos introduce en el mundo del teatro ambulante de la década de los cincuenta y de la crisis que desató en estas pequeñas compañías la llegada del cine a nuestro país.


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